Cultura
Evaluación, instrumento para la toma de decisiones en las instituciones culturales
03 septiembre Por: Yolanda Jaimes
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Diálogos en el Arte, espacio para la reflexión del Museo UPAEP, contó con la participación de Leticia Pérez Castellanos, Docente Investigadora de la Escuela de Conservación, Restauración y Museografía quién desarrolló el tema: Evaluación en México. 

Como parte de la serie de charlas de Diálogos en el Arte, espacio impulsado por Museo UPAEP, para reflexionar sobre temáticas concernientes al quehacer cultural, invitó a Leticia Pérez Castellanos para hablar sobre la evaluación como instrumento para la toma de decisiones dentro de las instituciones culturales. 

Detalló que en México existen antecedentes que datan de 1952 y fue el Museo Nacional de Antropología e Historia que se convirtió en pionero en estos estudios y diez años después registran el desarrollo de otra investigación, pero en esta ocasión fue con carácter evaluativo pues planteaban cambiar del Centro Histórico a la sede actual a dicha institución, contrario al primero que buscaba saber qué gente los visitaba. 

En este sentido, aclaró, el propósito fundamental de la evaluación es que sirva como una herramienta de aprendizaje y de crecimiento institucional, y no como un sistema punitivo o algo negativo. 

Y es que dijo, se suele asociar el proceso evaluativo con el sistema educativo, donde se colocan “taches” y palomitas” lo que provoca estar a la defensiva. 

“No debe verse como algo negativo, debe verse como ese instrumento que nos permite conocer el panorama, elaborar diagnósticos, valorar qué tanto se alcanzan objetivos, cuáles son los resultados que estamos teniendo y que todo esto sirva para mejorar. Es un diálogo abierto con los interlocutores y las personas a quienes van dirigidos los proyectos o programas”, expresó.  

Por lo anterior dijo, la evaluación sirve también para ubicar lo que salió bien y repetirlo. 

En México, dijo, pese al buen inicio en los años 50, se dejó de hacer de forma sistemática el proceso de evaluación, es decir, existe el interés por analizar sus públicos o el impacto de sus acciones, no obstante, éstos no se documentan y se quedan como acciones aisladas de departamentos y no de la institución. 

“Es un área interesante que debe estar incorporada a la planeación y a la visión global de las instituciones”, aconsejó. 

Agregó que la cultura de la evaluación fue una práctica que inició en los museos de ciencias de manera sistemática, pues estaban interesados en documentar sus resultados y que tienen una apuesta muy alta por apostar el aprendizaje y la cultura científica, lo que ha formado parte de esa misión de alcanzar ciertos resultados.  

A manera de ejemplo, mencionó en el país el Museo Universium, el Museo Interactivo de Economía y Papalote Museo del Niño, son instituciones que han mostrado interés en conocer más el público y evaluar sus actividades. 

No obstante dijo, a diferencia de instituciones culturales de otras partes del mundo que presentan este tipo de estudios en sus páginas web, en México no están al alcance del público, es decir, no existe esa cultura de la transparencia de dar a conocer esos datos, esos resultados a los visitantes. 

“Debe existir esa apertura de compartir y no pensar que un estudio es mío o de la institución, sino que la cultura participativa abierta nos va a llevar a aprender entre todos y todas a mejorar como profesionistas de museos”, finalizó. 

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