Comunidad
El martes que aún no llega
22 marzo Por: Yolanda Jaimes
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Un viernes 13 de marzo de 2020 todos nos fuimos a casa para disfrutar de un puente que se extendió por la pandemia, y ese martes de reencuentro aún se ve lejano.

Reza el dicho que la esperanza es lo último que muere, y el confinamiento por la pandemia ha materializado estas palabras. Desde aquel puente de marzo de 2020 las maletas siguen guardadas, el color de la piel empieza a aclarar, la barba creció, creció y creció hasta que no se pudo más.

Los días pasaron y sin darnos cuenta le dimos la vuelta al calendario. Durante este tiempo, hubo quien aprovechó para desarrollar sus habilidades culinarias, quien ha probado su fuerza de voluntad para mantener el firme propósito de hacer ejercicio o comer sanamente, quien ha dedicado más tiempo para estar con la familia, o quien practicó la jardinería y el diseño de interiores para matar el tiempo.

Sin duda ha sido un año difícil, lleno de aprendizajes, retos, pero sobretodo mucha esperanza.

Por eso queremos agradecer y reconocer a todos y cada uno de los miembros de esta Comunidad Universitaria por todo el esfuerzo que han realizado para adaptarse a las circunstancias. A los profesores por hacer de sus hogares un aula; a los estudiantes por convertir algún rincón de su casa en su pupitre; a los colaboradores por improvisar oficinas, consultorios o salas de junta con ayuda de plataformas virtuales o aplicaciones desde sus teléfonos móviles.


Queremos darles las gracias porque han mantenido muy en alto el nombre de la institución, porque cada acción que han realizado ha tenido ese sello característico e innovador.

Es cierto que como buenos seres sociales nos hace falta el contacto, citarnos en la fuente, en la cafetería, en el J, en Vinculación, estrecharnos las manos, darnos un fuerte abrazo, vernos frente a frente.

Pero queremos pedirles que se mantengan firmes y positivos, las circunstancias nos obligan a permanecer en casa a cuidar de nuestros seres queridos y cuidarnos como los ciudadanos responsables que forman y transforman.

Hoy, cuidarnos para proteger a los demás es el acto más noble, honesto y solidario que cualquiera pude hacer por quienes ama.

Queremos que ese martes llegue pronto, que con su presencia abarroten los pasillos, que sus voces se escuchen en salones, en los jardines, en los laboratorios; que los alerombos hagan cimbrar al Nido.

Queremos verlos cantar, bailar, crear, emprender… TRANSFORMAR.

¡SOMOS UPAEP!

 

 

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