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Permiso, perdón y gracias: riqueza y pobreza en la condición familiar
27 marzo Por: Fernanda Bretón
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[El poner la otra mejilla no significa ponerse en una situación de agresión: Livia Bastos]

La palabra permiso nos recuerda que hemos de ser respetuosos y pacientes con los demás incluso con quien nos une una fuerte intimidad, dar las gracias parece un signo de contradicción para la sociedad quien lo ve como debilidad, sin embargo, la debilidad de las personas y la justicia social hacen por una educación a la catequesis, finalmente el perdón es el mejor remedio para impedir que nuestra convivencia sea débil y llegue a romperse, aseveró la Mtra. Livia Bastos.

Señaló que, para la vida familiar, no basta ser inteligentes, se necesita otro tipo de inteligencia y es la existencial, ya que hay una relación muy estrecha entre el modo de pensar y el modo de vivir.

“Hay experiencias de vida que ayudan a pensar a una persona con mayor lucidez y al mismo tiempo ayuda a tomar mejores decisiones.”

Así mismo, aseveró que el permiso es una condición conductual, pero que cuando el Papa Francisco habla del perdón señala que es un estilo de vida, no hace sufrir o padecer por la fuerza misma al otro. Aunado a esto señaló que el perdón es un estilo de quien ha renunciado a la bravosía de la afirmación de sí sobre el otro, es decir afirmarme sin atropellar al otro.

Añadió que la pareja crea una relación de mutua pertenencia al igual que la familia, pero no de propiedad y en este sentido mi perdón, mi permiso y gracias son palabras que nos ayudan a cambiar eternamente.

“La pertenencia genera identidad, el hombre moderno es un hombre sin vínculos, ya que no buscan comprometerse porque ello lo hace menos libre”.

Es por ello que en la actualidad se tiene la creencia de esta libertad mal entendida que se puede aplicar a las familias, las cuales tienen que desaparecer ya que pertenecen a esa construcción social que ponen fin a la libertad, siendo esto una falacia, afirmó la Mtra. Bastos 

“Cuando una persona tiene una herida su primera reacción no es el perdón, cuando uno se siente herido la primera reacción es herir”. 

Explico que es por ello que hablar del perdón sin hablar del cristianismo es como hablar de fútbol sin mencionar a Pelé, Cristo no legitima la violencia, pide no reaccionar con la impulsividad.

“El perdón no significa hacernos esclavos, por el contrario, es algo de hombres libres, no significa justificar la agresión no significa culpabilizarse. Dar la otra mejilla no significa ponerse en una situación de agresión”, concluyó.

 

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